Casa de los fundadores, Parroquia de San Antonio y la Casa de Cultura

Cuando Polotitlán es reconocido como pueblo en el año de 1852, supongo que muchas de sus edificaciones ya se encontraban en proceso como es la Casa de los Fundadores, la cual también le llaman el Portal de las Ricas o Portal Hidalgo según me refieren Tela y Conchita Landaverde.

Esta edificación se concluye hasta el año de 1878. El cronista de Polotitlán escribe: La zona urbana de esta población debió estar constituida en 1852 por una superficie no mayor de 22 hectáreas… La atraviesan dos grandes calles … A uno y otro lado se encuentran agrupadas las casas, en su mayor parte de adobe y con alarde de canterías en los arcos y esquineros de sus ventanas y portones.

La Casa de los Fundadores sobresale con una larga arcada de 22 elementos y 15 balcones en el segundo piso, es notoria la amplitud de las calles que la circundan, que corresponde a criterios urbanos de mediados del siglo XIX. Es una muestra de la prosperidad que tenían las haciendas y ranchos que le dieron vida, comerciando con los diferentes andariegos que circulaban por sus calles; una de ellas, el antiguo Camino Real de Tierra Adentro.

La presidencia municipal adquirió afortunadamente parte de este inmueble, rescatando un patio central de dos niveles. Ojalá y se valore el resto de la arquitectura civil que se encuentra a lo largo de estas dos calles, respetando no tan sólo sus fachadas sino sus interiores, los que así lo hagan verán cómo sus inmuebles adquieren un mayor valor que aquellos que destruyen sus interiores.

Hay manera de conservar y modernizar.

Del otro lado de la plaza principal, enfrente del kiosco, se encuentra la parroquia de San Antonio de Padua, la cual inició su proceso constructivo gracias a la insistencia del clérigo José Trinidad López.

Inició sus cimientos con el entusiasmo de la población, sin embargo tuvo que recurrir a su tío Don Nicolás Legorreta, quien vendió el rancho El Fresno, con estos recursos continuaron su edificación y cuando ya estaba por detenerse, Hermenegilda Muñoz dio los fondos para continuar. El clérigo murió el primero de octubre de 1852 a la edad de 50 años por lo que supongo que el templo ya estaría terminado. Es de llamar la atención las intervenciones que en años recientes se han hecho. Sobresale la barda atrial con su artístico enrejado, realizado por el arquitecto José de la Luz Basurto, quien no tan solo hizo magia con los recursos que le dieron, sino que le dio un justo marco estético a una iglesia, la cual es notable también en su interior y que considero es un baluarte de la arquitectura neoclásica del siglo XIX.

Dentro de los espacios que se distinguen en Polotitlán está la Casa de la Cultura; Jorge Jiménez Cantú, siendo gobernador del estado, puso un particular interés en su edificación, la cual ha cobrado nueva vida, desde que el Patronato Pro Cultura de Polotitlán A.C. decidió restaurarla con el apoyo de los empresarios, gobierno del estado y el municipio.

Ésta es una unidad cultural que cada día está mejor equipada, actualmente tiene cine teatro con 360 butacas, sala de conferencias con 120 asientos, biblioteca y talleres.

La Casa de Cultura revivió estéticamente gracias a la intervención de José de la Luz Basurto (Fafá), quien diseñó la moderna reja perimetral con dibujos en herrería alusivos a las artes y las ventanas de fierro con protección de forjas orgánicas.

Debo resaltar que la intervención de este brillante escultor, ha dado un extraordinario legado a este pueblo. Somos afortunados al contar con su talento y ojalá deje escuela, para que las nuevas generaciones desarrollen su creatividad.

Textos y Fotografías: José Manuel Rivero Torres