Casas y calles de Polotitlán

Polotitlán tuvo desde sus inicios una traza con un gran jardín, con calles muy amplias, que corresponde a los nuevos criterios urbanos de mediados del siglo XIX.

Hoy aún existen más de 100 inmuebles clasificados por el INAH, de los cuales muchos de ellos ya han transformado su interior de acuerdo a sus nuevos moradores, sin embargo muchas de sus fachadas conservan sus cornisas con su altura original y marcos de puertas y ventanas labradas en cantera con motivos propios del neoclásico.

A la derecha se aprecia un patio que perteneció a una de las tres casas de la Casa de los Fundadores, hoy se puede apreciar una sección de ellas con un elegante corredor con pinturas de personas mayas de acuerdo al gusto de sus nuevos dueños.

Debo señalar que después de la Independencia y durante el Porfiriato reaparece de algún modo lo prehispánico mezclado con lo neoclásico y la influencia europea traída por los hacendados, los cuales hacían viajes al viejo continente, mandando a sus hijos a que ahí realizaran sus estudios, como fue el caso del arquitecto Antonio Rivas Mercado quien tuvo a su cargo la construcción de la columna del Ángel de la Independencia. Estudió arquitectura e ingeniería en la Sorbona, trayendo su influencia a la capital mexicana y a muchas de las haciendas, donde también se realizaron pinturas bucólicas campiranas.

El gran portal de la Casa de los Fundadores con un segundo piso en su mayor parte, nos habla de la pujante economía que se desarrolló a partir de la agricultura y ganadería de los ranchos y haciendas del municipio, así como del comercio que creció a partir del Camino Nacional antes Camino Real de Tierra Adentro y del Ferrocarril Central Mexicano.

Tomemos en cuenta que la arquería de la Casa de los Fundadores dio cobijo al peatón, de tal modo que en la parte baja se desarrollaron comercios y al interior, en el segundo piso, la vivienda; también tubo huertos y corrales.

Es interesante analizar las ventajas que se tienen al techar los pasos peatonales, ya que por un lado, el peatón al guarecerse en la arquería queda cómodamente en frente de los comercios y, por el otro, la techumbre del corredor permite ampliar la casa habitación en el segundo nivel.

Este diseño arquitectónico nos dice como la sociedad de entonces, cuando menos se miraba y en muchos casos se saludaba, independientemente de su posición económica.

Me atrevo a pensar que el nuevo urbanismo podría tomar en cuenta estos temas del peatón que hoy debe dejar su auto a distancia.

Observen la calle sin autos. ¿Qué no sería pertinente estacionarlos fuera del primer cuadro, para que pudiéramos gozarlo caminando?

A la autoridad municipal le corresponde restringir el estacionamiento de cualquier vehículo en las aceras de las calles que circundan el Jardín del Kiosco y a los dueños de los automóviles les corresponde buscar dónde estacionarlos.

El peatón es un mejor cliente para los establecimientos comerciales que los automovilistas. Este es un tema donde la comunidad y la autoridad deben buscar nuevos espacios para estacionamientos que por otro lado, son un buen negocio.

Textos y Fotografías: José Manuel Rivero Torres