El kiosco y su reloj

El ícono del pueblo de Polotitlán es el kiosco con su reloj de cuatro caras en la plaza del centro, el cual fue edificado, según la placa que ostenta, en el año de 1905. Con una altura de 16 metros, además de su campanario, que tiene una campana de plata y bronce para dar las notas agudas, que viajan a mayor distancia.

La razón de su altura es el requerimiento de contrapesos para durar cuatro días, antes de volver a darle cuerda. Este requerimiento funcional le dio la estatura para convertirse en un símbolo de identidad desde que se construyó. En un principio fue cumplir principalmente con la función de ser un marcador del tiempo, construido por el Ing. José de la Luz Basurto junto con el diseñador Mariño Monroy.

Años más tarde cuando tuvo que hacerse obras de mantenimiento, en el año 2000, el nieto del constructor José de la Luz Basurto (Fafá) es encargado de restaurarlo. Entonces aprovechó para corregir errores de altura en el entrepiso, ya que tan solo tenía 1.65 metros, elevándolo a 2.20 metros, para que hubiera una libre circulación.

Por otro lado colocó en las esquinas columnas de cantera, que le dieron una mejor presencia además de un mejor soporte, junto con los barandales de herrería. Los cuales se renovaron sustituyendo barrotes rectos por formas más artísticas con pasamanos de madera, aumentando su presencia. Se tuvo que renovar la techumbre, creciendo 40 cms de alerón. Todas estas adecuaciones lo han convertido en uno de los kioscos más bellos de la República Mexicana. Creemos que este ícono puede cobrar aún mayor importancia, si se construye una escalera del mismo estilo, para subir al entrepiso. La vista desde ahí es diferente e invita a visitarlo; o por qué no a tener mesas y sillas donde uno pueda contemplar la hermosa plaza jardín.

Tuve la oportunidad de fotografiar el mecanismo original del reloj, el cual también fue restaurado y puesto en marcha, sólo que se acortaron los contrapesos apoyándose en un motor eléctrico, que cada determinado tiempo rebobina cadenas más cortas y de manera automática, lo que permitió usar el mismo mecanismo pero requiriendo sólo un metro en lugar de los 16 metros con los contrapesos originales.

En la imagen se puede ver un pequeño reloj que sirve para corregir la hora mediante un sistema de cremalleras que, a través de ejes largos mueve las manecillas de las cuatro carátulas.

Además están sincronizadas con el Clarillón que toca el México Lindo con el mismo sistema de las cajitas de música de las abuelas, pero de tamaño grande.

Este reloj fue fabricado por la “Esmeralda México, Hauser Zivy y Cia.” también hay otra placa en el soporte que dice: Relojes Monumentales Centenario S.A. de C.V. fundada en 1918, lo que sugiere que hubo una intervención posterior a su colocación.

El mecanismo es un verdadero ejemplo del siglo XX, una expresión de la pujante revolución industrial, el gran antecedente de lo electrónico.

El kiosco es un eje cultural, histórico y referencial de Polotitlán, muchas empresas y negocios del municipio han hecho referencia a él, en etiquetas, letreros, incluso
lo han tratado de imitar, sin mucho éxito, en otras áreas municipales.

Textos y Fotografías: José Manuel Rivero Torres